1. Tolerancia a la frustración. Ah! como es importante esta pequeña habilidad. Yo confieso, llegue a mi adultez sin ella, y tuve que forjármela (literalmente a punta de güamazos) sol ay ya con compromisos económicos encima. Debemos persistir y pasar a través del fracaso, para aprender a tener éxito.
2. El mundo no gira a mi alrededor. Es importante saber que el mundo no gira a nuestro alrededor y que si no cumplimos, habrá consecuencias. Mientras más jovenes, menos conciencia del mundo que nos rodea. Crear y trabajar nos despierta de ese sueño en el que somos los únicos protagonistas y nos recuerda que otras personas también están en la obra (y son los que se convierten en clientes que pagan o en clientes quejosos que pueden tumbar nuestras ganancias).
3. Las cosas no se arreglan solas. Todavía adolescentes, no somos ni adulto ni niños. Pero nuestros padres aún cuidan de nosotros y nos protegen. Una gran manera de saber lo que cuestan las cosas (incluidos nuestros errores) es trabajando.
4. Sentido de responsabilidad. La escuela debe ser odiada. Ese es el código aceptado, pero si hacemos un blog, o diseñamos una página, ese código ya no aplica. Aquí o nos ponemos las pilas y cumplimos con lo que nos comprometimos o nos quedamos sin dinero. Hay una relación directa entre acto y consecuencia.
5. La clásica: El dinero no nace en los árboles. O más exactamente en la cartera de papá. No hay nada mejor para enseñar a un chavo el valor del trabajo y su recompensa (el dinero) que hacer que trabaje.
6. Negociar. El trabajo nos enseña desde el principio que uno no obtiene lo que se merece si no lo que negocia.
7. Que diablos hacer con el dinero. Si desde temprana edad, manejamos dinero, desde temprana edad aprenderemos que quien no lo cuida, lo pierde; que quien confía ciegamente pierde; que al que mejor le va no es necesariamente quien más gana sino quien administra mejor y sobre todo: quien se come las ganancias y no reinvierte se queda sin negocio!.
8. Que es lo que no se quiere. Un negocito o chambita mientras se es adolescente quizà no sea suficiente para saber lo que se quiere en la vida, o encontrar la vocación pero seguro encontraremos cosas que no queremos



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